Plan Nacional de Lectura

LO POÉTICO A DOS VOCES

Las escritoras Silvia Schujer y María Cristina Ramos dialogaron en torno a la poesía, en la sede del Palacio Nacional de las Artes, en el marco del Festival Federal de Poesía.

Lo poético a dos voces

“Para mi la poesía tiene que ver con la identidad”, dice María Cristina Ramos y agrega: “leí y vivo leyendo poesía y si tengo un ratito elijo poesía. La poesía es algo que se puede volver a leer siempre, si es buena poesía, uno descubre vericuetos, rincones y trasfondos que permiten otras lecturas. La poesía tiene un instante de plenitud, que es bueno para uno en determinado momento”.

Pero eso no es todo, María Cristina Ramos va por más y dice que en una conversación cordial y afectiva encuentra espacios como los que deja la poesía. “cuando hablás confidencialmente a alguien, cuando hablás con el corazón, todo lo que se dice, lo que no se dice, el tono, la mirada y el silencio, todo eso tiene que ver con el mundo de lo poético”.

En este encuentro del que participaron docentes y bibliotecarias y estuvo moderado por las coordinadoras de la región 1 del Plan Nacional de Lectura, Cecilia Malem y Silvia Rivero, la escritora Silvia Schujer dice que poesía no es lo que más lee ni lo que más escribe, pero reconoce que entró al mundo de la literatura de la mano de la poesía; en su casa circulaba mucha poesía, en la escuela también y rescata especialmente la influencia de Berta Singerman y sus poesías por televisión. Cuenta, además, que escribe poesía cuando está entre un libro y otro: “la poesía es un reposo entre un libro y el otro y en general si decido escribir poesía es porque tengo ganas de hacer música, de hacer canciones. Lo más musical mío, está en las palabras”.

¿Por qué leer poesía? repite Schujer y recupera la pregunta inicial: “creo que es por aquello interior que convoca en determinado momento, por esa instantánea emocional que solo uno encuentra en la poesía”, dice mientras sostiene que más que leer nuevos poetas, necesita volver a “sus” poetas.

Ramos, por su parte, agrega: “además de recalar en lo emotivo, en lo emocional, además de eso, leer poesía, implica una mirada lúcida del mundo, diferente a la habitual, pero a la vez, el bello discurso literario, es un discurso que está constelado de imágenes y de metáforas y hace que convoque un lector más activo, Para mí es importante que todos los chicos y todas las chicas estén bien acompañados en su formación de lectores de poesía”.

A su vez, reconoce que en nuestro país se ha avanzado notablemente en la lectura narrativa: “se lee más narrativa y eso está muy bien., pero se lee poca poesía, y no solo es una traición a lo emotivo, a la posibilidad de encontrar en el texto poético alguna respuesta y algún respaldo a lo que a uno le sucede como ser humano, sino que además es un acompañamiento y un respaldo a la formación como ser intelectual. Cuando uno amplía las posibilidades de la lengua, se apropia de distintos recursos comunicacionales y expresivos a través de la poesía, eso da un territorio lingüístico diferente, que permite interactuar y estar más preparado para las situaciones que se tengan que vivir”.

Schujer coincide en la idea de que la poesía apela al lector desde otro lugar: “uno como lector está menos atento a buscar un sentido, a comprender y se deja atravesar, por las palabras, por las imágenes. Uno a la poesía no le pide que todas las palabras sean comprendidas por los chicos y uno como lector tampoco, uno lee poesía y se entrega”.

El encuentro estuvo guiado por la charla abierta entre las dos escritoras, pero además hubo muchas poesías leídas, compartidas y hasta recitadas entre todos los participantes.

Como cierre María Cristina Ramos contó una anécdota de su paso por una escuela donde se encontró con alumnos y alumnas de 2° grado. Con ellos compartió el poema Caramelo:

Ese papel que te di

envolvía un caramelo,

ahora envuelve aire de cielo,

con una gaviota en vuelo

y el beso que no te dí.

Cuando termina la lectura, se acerca un nene y le dice: “vos, ¿no me escribís un poema para la Rocío?”.

“Ellos, los chicos, perciben que hay cosas para decir, como el tema del amor, aquello que cuesta hablar, que a veces los poemas lo tienen”, finaliza Ramos.

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