Libro álbum: leer y mirar al mismo tiempo

Una mirada sobre este género relativamente reciente que se caracteriza por la confluencia de dos lenguajes: el lingüístico y el visual, de la mano de Mónica Weiss, artista y coordinadora en el Foro de Ilustradores de Argentina.

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Sentada junto a una mesa tablón que conserva rastros de colores, en su taller de Villa Crespo, Mónica Weiss asegura que, antes que dibujante, se identifica más con la palabra ilustradora porque “el dibujo es sólo una forma posible de ilustrar”, frente a la multiplicidad de técnicas disponibles. “Ilustrador o ilustradora se usa en todos lados e idiomas, se entiende y eso es lo más importante”, añade.

Hubo una época en el término “ilustración” se remitía a una imagen cuya función era la de acompañar al texto. “Ahora no es así; hay una presencia artística muy importante y significativa”, precisa Weiss, una artista dedicada a ilustrar y crear libros; dibujar, pintar con acuarelas, acrílicos, hacer collage, usar lápiz, entre tantas cosas.

El “libro album”, tal como hoy lo conocemos, puede encontrar sus orígenes en la aparición de los primeros libros ilustrados; sin embargo, desde la segunda mitad del siglo XX se ha diferenciado de sus antecesores por hacer que texto e imagen se fundan en una síntesis. Es decir, en lugar de ser uno apoyatura del otro; los dos lenguajes –el visual y el lingüístico- se fusionan para tejer una única historia, que genera y admite distintas posibilidades de lectura. 

“Hay que perderle el miedo, el libro album implica otra forma de leer, diferente, pero no por eso más difícil. Siempre digo que es una mezcla entre ir al cine y visitar una muestra de pintura. Lo que en el cine genera la música, en el libro álbum lo crea la atmósfera con cosas oscuras, o con más luz. Se lee y se mira al mismo tiempo y si algo te engancha te quedás ahí mirándolo, como a un cuadro”, explica.

Sobre el momento actual de este género, Weiss destaca el lugar preponderante que ha adquirido la figura del ilustrador en los últimos tiempos, que hoy es considerado un autor más del libro. Sin embargo, lamenta que de la mano de la profusión -que supo encontrar muy bien su lado comercial- se están produciendo algunos libros que no son para chicos o que están encarados para chicos pero desde un mensaje ciertamente contradictorio. “En quince años, los ilustradores pasamos de ser un personaje casi inexistente e invisible a ser el artista del libro. Eso es muy bueno, pero como pasa con todo lo que florece de golpe, hay muchas contras”, analiza.

“Yo veo que en este momento hay una fascinación por ser artista, entonces se hacen libros para que los vean otros colegas, no los chicos”. Y agrega: “Hay dos extremos: uno son los libros con temáticas o con estéticas muy adultas y otro que son los libros de adultos que se comportan como si fueran chicos. Esto, además de ser una falta de respeto, es una mala propuesta de vida”.

Con más de 120 libros producidos y publicados, todos ellos muy diferentes entre sí, Weiss hace gala de un alto grado de diversidad estilística. “Yo soy experimental, me gusta probar, a pesar de que comercialmente no es conveniente. En la decisión entre que todos me reconozcan como artista o que cada libro sea bueno, yo prefiero que cada libro sea bueno y, de paso, me divierto más”, señala.

De chica estudió piano, canto, danza y pintura, más tarde se recibió de arquitecta y se dedicó varios años a esta profesión, ejerció como docente, hasta que un momento (que coincidió con su maternidad) se cansó de trabajar en las obras y dejó todo sin saber a qué dedicarse.

Casi por casualidad, un puñado de sus dibujos llegó a las manos de Canela (Gigliola Zecchin), entonces editora de Sudamericana, y empezó a ilustrar libros. “Hice el primero, ‘Historieta de amor’ y no paré nunca de hacer libros. Cuando lo estaba haciendo me dije ‘¿cómo no se me ocurrió antes?’. Me salían solos, era como si me hubiera preparado toda la vida”.

Cuenta que sus libros nacen de una manera intuitiva, pero que hay que “saber escuchar y estar abierto”; aunque reconoce que el encuentro con otros es una buena fuente de información y aclara que siempre traslada las ideas e historias a otras cosas: “soy respetuosa, me molesta la gente que toma la historia de otro y la usa”.

 

15 años de trazos y pinceladas con impronta argentina

Además de la creación de libros álbum, Weiss dicta talleres de ilustración y sostiene trabajos de manera colectiva, como el recientemente publicado Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt, libro y muestra que coordinó desde el  Foro de Ilustradores de Argentina.

El proyecto surgió en 2012 como una manera de celebrar la distinción de UNESCO a Buenos Aires, como Capital Mundial del Libro. El Foro de Ilustradores seleccionó diez textos del escritor publicados en el diario Crítica entre los años 1928 y 1932. Textos con los que Arlt representó la ciudad de los porteños, hoy encuentran formas, líneas, colores, matices y la ciudad se vuelve a configurar con aires de actualidad.

Para Weiss, el proyecto, de alguna manera, reivindica la obra literaria del escritor. “Creo que su obra está un poquito descuidada; es un tipo muy divertido y jugoso, que tenía una cabeza moderna”.

El trabajo se exhibió el año pasado y a modo de muestra en tres salas del Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires. Hoy, en formato libro, se muestra en las principales ferias del libro internacionales, por un convenio con la Cámara Argentina del Libro.

Se puede descargar gratuitamente en formato pdf desde el siguiente blog  http://aguafuertesilustradas2011.blogspot.com.ar/. A su vez, las instituciones escolares, culturales, artísticas que lo quieran, se pueden contactar con la comisión organizadora del foro y solicitar ejemplares en papel, escribiendo a foroilustradores2011@gmail.com.

 

El Foro de Ilustradores nació en 1998, nuclear a ilustradores de diversa trayectoria y cada año crece en el número de integrantes: hoy son más de 300. Con decisiones tomadas de manera horizontal, es un espacio de creación colectiva, de circulación de información, de formación conjunta y también de exhibición.

En agosto de 1998 presentaron la 1° Muestra Anual de Ilustradores de Libros para Chicos; al año siguiente, la segunda muestra fue itinerante y llegó a ciudades como Córdoba, Villa Carlos Paz, Mar del Plata, Tucumán, Mendoza, Resistencia y Bariloche. Los años siguientes fueron muestras temáticas, entre las que se destacan: Quiroga x 81; De viajes y viajeros; Cortázar por el Foro, en 2010 las ilustraciones homenajearon a María Elena Walsh y este año a los hermanos Grimm.

En el ámbito internacional, en el 2008, el Foro participó de la Feria del Libro para Niños de Bologna, Italia, cuando Argentina fue país invitado.

En julio de 2003, el Foro fue distinguido con el Premio Pregonero, “por su calidad institucional y sus aportes a la difusión del libro infantil y juvenil, por su novedosa forma de funcionamiento horizontal en una red que abarca a más de 225 ilustradores de todo el país, y por su contribución a la discusión conceptual sobre la imagen y el libro infantil”.

Para seguir mirando y leyendo: http://www.forodeilustradores.com.ar/